Breve historia del Presa Navarro

 

ORIGEN


La historia del presa navarro comienza de forma abrupta en 1992 cuando un año antes cae en mis manos una perra de nombre Gorri y de orígenes desconocidos. La perra enseguida se gana mi corazón y me sorprende día a día por sus valores e inteligencia. Es una perra increíblemente despierta e inteligente, que siempre mira a los ojos, que se puede mover a la velocidad de un perezoso y al instante ser pura dinamita. Gorri es una autentica escapista y se me escapa de la perrera, rompe puertas, muerde el mallazo hasta romperlo, se come la madera, es la única perra que tengo en jaula y encadenada. Desesperante, y la única finalidad de escaparse es estar suelta en la puerta de la perrera. La perra es de un color rojo intenso, con el hocico negro y no muy grande de talla, ese es su mayor defecto. La perra es muy buena agarrando jabalíes y caza con auténtica pasión, pero la falta de talla y peso actúan en su contra. Ese defecto se convirtió en virtud porque de otra manera no hubiera terminado en mis manos y ahora no estaríamos hablando del Presa Navarro.

En menos de un año me cautiva de tal manera que decido “crear” una raza a partir de esta perra. La mayoría de nuestros perros, en la actualidad, son descendientes de Gorri.

La perra la cruzo con un alano de un amigo de Aretxabaleta, un perro de 12 años, de buena talla y curtido en los agarres y más adelante con un villano de otro amigo de Lakuntza, un perro que también destaca por su inteligencia y bravura en los agarres. Txispas, un perro del que, 25 años después, su dueño aun habla con emoción y respeto. Cuando después de un día de caza Txispas se perdía en el monte, su dueño dejaba el jersey o la chaqueta en el suelo y al día siguiente, por la mañana, ya sabía que iba a encontrar el perro tumbado sobre ella. Antes de comenzar la batida solía dejar el morral y la escopeta en el suelo y Txispas se tumbaba junto a ellos, no había valiente que se atreviera a tocarlos.

Uno de los cachorros de Gorri y Chato el Rojo me lo compró un hombre mayor de Arbizu, un fenómeno, famoso y peculiar, antiguo estraperlista. De Apellido Sukia, no recuerdo su nombre, todos le conocían como “el tigre de Arbizu”. Me compró el perro para ir a pasear con él “Que hay mucho mangarrán suelto” me decía. Tendría 6 meses el cachorro cuando al pasar junto a la Iglesia de Arbizu había un grupo de vacas pastando y ni corto ni perezoso se tiró  a ellas y agarrando a una de la oreja se armó un follón allí mismo, entre varios vecinos no podían soltar al perro de la pobre vaca. Enseguida vino a contármelo y me decía “Tú no tienes un perro como este, ya sabía yo que este iba a salir el mejor” y se marchaba, acomodándose la boina y vociferando, ¡Chatooooo!  ¡Hala vamooooos!
Chato ya tendría el año cuando paseando con El Tigre entre Lakuntza y Arbizu paró un todo terreno y dos ganaderos le compraron el perro. También en esta ocasión vino a contármelo rápidamente, aun con el dinero en el bolsillo. Nos pagó una ronda a todos los que estábamos en el bar. Así me lo contó. “Estaba paseando con Chato por donde la fundición de Sakana y para un coche y me dice: Te compro el perro. Y yo le digo, no tienes tú dineros para pagar este perro. Y me dice: ¡Te doy cien mil pesetas!, ¡Yo mismo le cargué el perro en el coche!”
Más adelante volveremos a este perro pues es importante y marcará un antes y un después en el Presa Navarro. Ekaitz Odeiak Argiñano, más conocido como Chato de Arbizu.
Poco a poco iban pasando los años y el presa iba tomando forma, funcionalmente los resultados eran excelentes y morfológicamente se iba mejorando, aumentando la talla y mejorando las bocas, tanto Chato el Rojo como Gorri tenían un severo prognatismo. Partiendo de Gorri, Chato el Rojo, Txispas y Urdin, un alano atigrado en azul, e hijos de estos,  salieron en aquella etapa unos cuarenta o cincuenta presas de mi perrera en Arruazu. La mayoría de hembras las cedía a condición de hacer una camada a medias cuando fueran adultas, era la mejor forma de mantener un gran número de reproductores en activo sin saturar mi perrera, el problema es que la gente se “olvida” fácilmente de los tratos y la mayoría de perros se “perdían” y no volvía a saber más de ellos.
Nueve años después, en el año 2001, Gorri muere con doce años. Por circunstancias de la vida tengo que dejar la perrera. Dejo los perros, dejo de criar, pero el tema del presa sigue en mi mente. El proyecto ya estaba en marcha…

 

SEGUNDA ETAPA, RECUPERACIÓN

 

En 2008 almorzando en un bar y hablando de perros con unos cazadores me hablan de un perro “alano” que fue  una maravilla. Un impresionante perro de agarre, bravo e inteligente, un perro que compraron a un cazador de Lumbier y que éste, había traído de Arruazu.Y ahí despierta en mí, de nuevo, el interés y las ganas de reanudar el proyecto.

Hago entonces la página web de la SAPN y comienzo a recopilar información de los perros y los cruces que había hecho, comienzo a elaborar las genealogías y a buscar perros que vengan de los cruces que hice. Hijos o nietos de Gorri. Hablo con Pedro Sáez de Jauregui, amigo mío desde hace muchos años y que ya había participado puntualmente en el proyecto del presa. Busco apuntes de los cruces que había hecho, las camadas, teléfonos de los que me habían comprado perros y empiezo a buscar perros de agarre que encajen en el tipo y la función que tenían los  presas.

Así conozco a  varios cazadores por toda Navarra; Etxalar, Estella, Valtierra, Arbizu, Lizarraga… y a Luis, en Santesteban. Tanto Pedro como yo mismo nos quedamos impresionados con los perros de Luis, eran justo lo que buscábamos. Eguzki nos gustó, Yuma nos encantó y Chato nos impresionó.

Aquí comienza una ardua tarea, no tan grata como la cría pero tan necesaria o más. Buscar orígenes de los perros, ascendentes, crear bases de datos y registrar y clasificar con números de registro todos estos perros. Ordenar y clasificar todo para saber de dónde venimos y a donde queremos llegar. Son meses de trabajo, horas y horas en el ordenador y muchas llamadas de teléfono agobiando a la gente y preguntando por parentescos de perros que apenas recuerdan, pidiendo más teléfonos y ascendiendo poco a poco en las genealogías. Todas estas genealogías que se transmiten oralmente tienen una fiabilidad relativa, hay mucha gente que se otorga la cría de ejemplares destacados y otros aseguran cruces que solo conocen de oídas, por esta razón hacemos públicas las genealogías en nuestra página web. Hay clubes de alanos y villanos con muchos más años de antigüedad pero ninguno de ellos tiene una base de datos o registro de genealogías público, los pedigríes se pasan de mano a mano y casi de forma clandestina. Esto hace muy difícil contrastar y verificar las genealogías más antiguas. Al hacer públicas nuestras genealogías damos opción a que se corrijan, se contrasten y en esencia, sean los más veraces posible.

Buscando los orígenes de los perros de Luis de Santesteban revisamos las cartillas y preguntamos a perreros sobre la procedencia de los perros. Chato de Santesteban era hijo de chato de Indart y chato de Indart era hijo de un perro que compraron en Arbizu, en la carretera, ¡a un hombre que iba paseando! Ahí me sonaron todas las alarmas, se me aceleró el corazón y un brillo de emoción me empañó la vista. Era Chato de Arbizu, hijo de Gorri y de Chato el Rojo. Los que compraron el perro al famoso Tigre de Arbizu eran Ignacio Indart y Juantxo, lo metieron en el maletero y para cuando llegaron a Legasa ya había destrozado los asientos y se había pasado a la parte de adelante y llegó mirando por la ventanilla, sentado tranquilamente en el asiento.
A partir de aquí el proyecto comenzó a despegar y a consolidarse. La perrera de Santesteban se convierte en la nueva línea a seguir y la punta de la lanza del proyecto del Presa Navarro. Luis tenía entre sus perros a Chato de Santesteban y su hermana Eguzki de Santesteban, ambos hijos de Chato de Indart. Tenía a Yuma de Santesteban, hija de Eguzki. Y además de estos otros cuantos emparentados con ellos. Estos perros son la actual base del Presa con los que con un poco de buen criterio en la cría, una estudiada consanguinidad y una estricta selección se está consiguiendo un gran número de ejemplares excelentes, funcionales y homogéneos. Queda un gran trabajo por delante, pero ahí vamos, pasito a pasito siempre hacia adelante.

 



LAS 4 VARIEDADES

 

El presa se divide en 4 variedades, Basati, Basoko, Chato y Monchino. El diferente aporte de sangres a nuestros perros hace que las camadas sean poco homogéneas así que desde un principio las opciones son dos; descartar numerosos ejemplares muy válidos y hacer una dura selección para fijar un solo tipo o crear variedades y clasificar los ejemplares en 4 tipos, haciendo una seria selección pero sin descartar tipos que pueden ser necesarios e interesantes. Así tenemos al Chato, el más grande y pesado de todos, el Basati, un perro potente y rápido, el Monchino, más ligero, compacto y veloz. Específicamente desarrollado para el trabajo con ganado vacuno. En otro concepto, el Basoko (pero esto es otra historia para más adelante)
A día de hoy estamos poniendo todo nuestro trabajo en desarrollar el Alano Basati, variedad ya fijada, consolidada y que está resultando excelente. El Alano Chato está en manos de Iván Mular que está haciendo un buen trabajo con ellos y en poco tiempo veremos ejemplares que darán mucho que hablar. El Monchino está en manos de los Guriezanos del Jarillo y el Basoko se mantiene en stan by, no hay ninguna prisa.

 

 

LA FUNDACION SAPN

 

En 2015 se crea la Fundación SAPN para la conservación del Presa Navarro y las tradiciones ganaderas y deportivas. El trabajo de recuperación de ganado huido que estaban llevando a cabo los chavales de El Jarillo, Santesteban, Mendaur, Belarra y alguno más necesitaba un soporte legal para poder ejercer dicha labor con el ganado bravo o semi bravo. Con ese fin se crea la fundación y se firma un acuerdo con el gobierno de Navarra y emergencias del 112 para la recuperación de ganado huido y que esté causando daño o implique un peligro sanitario, para personas o la circulación. Ahora estamos elaborando un proyecto de la Fundación junto con el Gobierno de Navarra y la asociación de ganaderías de Bravo de Navarra que se firmará a finales de año.

 


LA FUNCIONALIDAD COMO FORMA DE CRIA

 

Actualmente el perro de Presa Navarro  no es para nada una raza comercial, poco conocida fuera del mundo de la caza y el ganado bravo, se cría casi exclusivamente por y para cazadores y ganaderos. El 95% de los perros registrados en la SAPN están trabajando. Por el momento esa es la línea que vamos a seguir. Razas decorativas y de compañía hay muchas, si vamos a desarrollar una nueva raza, que sea funcional y que se gane su sitio entre los de trabajo… Con motivo de esta selección funcional no organizamos certámenes de belleza. Una vez al año se hace una reunión del Presa Navarro en Santesteban, Navarra, allí se exhiben los perros de todos los socios que  vienen al evento de todas partes de España. Ese día se entregan títulos de Reproductor Recomendado a los ejemplares que a lo largo del año han destacado en su trabajo y cumplen, además, con los otros dos requisitos indispensables, la morfología y el carácter.

 


MORFOLOGIA, FUNCIONALIDAD Y CARÁCTER

 

Si nos tomamos en serio la cría del Presa Navarro tenemos que tener claro el sistema de cría y pensar a futuro en cada cruce para llevar la selección por buen camino y la herencia que dejemos sea un valor en alza. Ahora que estamos en los inicios de la selección de la raza son muy importantes todos los aspectos de los perros que incorporemos a la cría, lo que ahora metamos en la raza será genética que se va mantener y reproducir, así que, no se puede meter cualquier cosa. Todas las características que ahora aportemos a la raza, tanto buenas como malas, ahí se quedan, y más adelante serán muy difíciles de eliminar.
A la hora de seleccionar ejemplares para la cría hay que tener en cuenta estos tres puntos, la morfología, el carácter y  la funcionalidad. Cualquier tendencia a dar más importancia a una característica que a otra irá en detrimento de la raza y en claro perjuicio para ella. Si hablamos de grupos funcionales se puede seleccionar solo por funcionalidad pero si hablamos de raza hay que trabajar duro por conseguir perros funcionales, morfológicamente homogéneos y que tengan un buen carácter huyendo de perros agresivos o excesivamente tímidos o inseguros. Es importante saber diferenciar entre perros de utilidad y reproductores. Tenemos perros muy bonitos pero que funcionalmente no dan la talla, esos ejemplares se apartan de la reproducción. Tenemos perros que funcionalmente destacan sobre el resto pero no encajan para nada en la morfología que buscamos, esos perros se utilizan para trabajar pero no se utilizan en la reproducción. Y pocos, pero tenemos perros que morfológicamente son excelentes, funcionalmente son muy buenos y tienen un excelente carácter, estos perros son los que usamos como reproductores y son solo estos los que tenemos que utilizar en la reproducción aunque cueste, a veces, descartar perros muy notables en un aspecto pero “escasos” en otro. Esta dura criba es la que nos dará un excelente producto final, y será la que defina el tiempo utilizado como tiempo invertido o tiempo perdido. Los atajos son pan para hoy y hambre para mañana. 

 

 

    

 


 


 

Gorri, la dulce salvaje.

 

 

     Arruazu, septiembre de 1992. Estoy sentado en mi perrera, fumando un cigarro, mirando la jaula, atónito. Gorri esta sentada a mi lado, mirándome a los ojos, atenta a cualquier gesto, cualquier movimiento... me estudia. Gorri es una perrita de tipo alano, roja, como su nombre indica, tiene 3 años, la compre ayer, la deje metida en su jaula y ahora la encuentro fuera, saludándome con el rabo y no se por donde se ha escapado.

     La historia se fue repitiendo durante toda su vida, se escapaba siempre, de todos lados, se comía las puertas de madera, giraba las cadenas hasta hacerlas un nudo y partirlas, escarbaba, sacudía las redes hasta aflojarlas, escalaba por la malla hasta el techo y rompía la uralita o la empujaba a cabezazos hasta hacer un hueco por el cual colarse. Era la única perra que tenia en jaula y encadenada. Una vez la encontré atada de su cadena en el techo de la perrera con la uralita comida, había hecho un agujero por el que había subido al tejado de culo porque la cadena no llegaba mas que a la altura del techo.

     Abría puertas, pestillos, abría el coche desde dentro. Y nunca ladraba, en 14 años que vivió no la oí ladrar mas de 3 veces, y dos, fueron delante de un jabalí. se acercaba a los cochinos hasta casi tocar su hocico con el de ellos y siempre esperaba a que el jabalí diera el primer embiste, entonces lo esquivaba y mordía con fuerza de las mejillas del marrano.

     Muchos fueron los machos con los que Gorri tuvo cachorros, pero solo uno fue quien la conquistó. tendría unos 6 años cuando traje un bóxer tremendo llamado Romel y en cuanto lo vio supo que era "el perro de su vida" y nunca mas la cruce con otro perro, fue imposible. La intente cruzar con un perro de un chico de Agurain pero se tiraba a morder como una loca y bufaba como los gatos, como solía hacer ella. Le puse un bozal, pero era imposible retenerla, saltaba y se retorcía, así que la ate a un árbol impidiendo que se moviera. Echaba espuma por la boca, se retorcía, gruñía como poseída y encima, el macho le había cogido miedo y la intentaba montar como a medio metro de ella. En un momento dado mientras la sujetaba y ayudaba al macho, se quedo quieta, inmóvil, giro la cabeza lentamente y me echo una mirada que todavía recuerdo. Os aseguro que me sentí mal, culpable y avergonzado. La solté del árbol, le quite el bozal y lentamente, como solía andar ella cuando estaba mosca, se fue a su jaula y se tumbó.

     Un día fuimos a  Aretxabaleta a ver a Txema, de Egunsentia, que iba a separar un jabalí de un amigo suyo para llevarlo a otra finca. Me dijo que llevara a Gorri, pues quería ver cómo se comportaba ante un jabalí.
Soltamos a Gorri en el campo donde tenían al jabalí medio domesticado. Nada más soltarla lo olió, se puso en tensión, inmóvil y parecía 10cm más alta.  En cuanto lo vio arrancó a correr hacia él que estaba a unos cien metros de la entrada e inmediatamente comenzamos a escuchar al jabalí chillar como un energúmeno. Fuimos corriendo y Gorri lo tenía agarrado de la mejilla con una fuerza inusitada para el tamaño de la perrita, Txema me decía: ¡Quítala! que le va a hacer una avería. Gorri estaba en su salsa, pletórica, disfrutando como una perra. Alguien la quitó del jabalí y la ataron con una cuerda que llevábamos para atar el jabalí y llevarlo a otra finca cercana.
Soltaron otros dos perros de presa más ligera para sujetar al jabalí y poder atarlo. Iban tras él cuando apareció Gorri corriendo como una bala y se aferró a una oreja del pobre suido haciéndole chillar de nuevo aterrado. Llegaron los otros dos e inmovilizaron al jabalí y allí mismo lo atamos y le hicimos un tipo de arnés para poder llevarlo andando hasta su nueva ubicación. Gorri aun llevaba colgando del cuello el trozo de cuerda gorda como un dedo que había cortado en dos bocados para ir a por el jabalí.
Txema se quedó totalmente sorprendido con la calidad de Gorri pues era una perra pequeña, muy ligera y de aspecto tranquilo y calmado. Pero era una fiera que se transformaba ante la presencia de un jabalí. Txema me miró y dijo: ¡Hostia, la jodia perra, tiene bastantes más huevos que tú!

     En cierta ocasión, la insemine con una alano muy viejo del que queríamos conservar su línea.  Me la llevé a casa para evitar que se cruzara con Romel. La deje en casa y volví a la perrera. Cuando llegué me encontré a los dos amantes pegados y jadeando felices. Gorri solo tenia una herida en la barbilla a consecuencia del golpe de saltar de la ventana de un segundo piso.

     Un día, recuerdo que era miércoles, solté a Gorri y Romel como todos los días para que se dieran su paseo por el monte, cerca de la perrera, solían pasearse durante una hora mas o menos y volvían a sus jaulas limpias a por su ración de comida. Pero ese día no venían, después de 3 horas empecé a preocuparme, fui al bar de mi madre, en el pueblo, a donde a veces Gorri solía ir a por un hueso de chuleta o algo parecido. Pero no habían estado allí. Esa noche dejé sus jaulas abiertas y volví al día siguiente. Tampoco habían venido así que denuncie su desaparición y seguí buscándolos.

     Gorri y Romel llevaban una semana desaparecidos, estaba seguro de que me los habían robado perro me llamaron de la perrera municipal de Etxauri, tenían allí dos perros con microchip a mi nombre. Salí del trabajo y fui a la perrera, allí me contaron que habían encontrado a Romel muerto en el arcén de la autovía y Gorri tumbada a su lado, echaron el cuerpo de Romel a la furgoneta y Gorri subió para seguir tumbada junto a su querido compañero de fatigas. Se había pasado una semana entera en el arcén de la autovía junto a Romel.

     Después de la desaparición de Romel y una bronca que tuvo con una dogo argentino, Festa de Egunsentia, de mi amigo Txema, que le quito el liderazgo de la perrera y casi la cabeza entera ya nunca fue la misma y su vida se fue apagando poco a poco. Tenia catorce años y en mi recuerdo, sigue brillando como el primer día.

 


 

 

 


 

 

CHATO, alano antiguo.

 

     A principios de los 90 del siglo pasado me hablaron de Chato, un alano de líneas antiguas, de esos que dicen que son de los pocos que sobrevivieron a la extinción en recónditos lugares de Karranza, en Las Encartaciones, entre Bizkaia y Cantabria. Tendria unos 14 años la primera vez que lo cruzamos con Gorri. Era del doble de tamaño que ella y casi tres veces más pesado, no tenia ya ningún diente y como semental no estaba en su mejor momento. Con ese panorama era totalmente imposible cruzarlos, así que, fuimos a un veterinario de Arrasate, a la clínica Zarugalde e inseminamos a Gorri.

     Como ya he mencionado anteriormente Gorri estaba emperrada con Romel y era una autentica escapista por lo que no pude evitar que la cabrona se escapara y se cruzara con Romel saltando de una ventana de un segundo piso.

     Sesenta y tres días después Gorri parió una camada de 6 cachorrillos, 4 dorados y dos atigrados, uno poco mas grande que el resto, todos eran muy chatos, como Romel, por lo que pensamos que la inseminación no habría resultado y eran todos hijos de Romel. Los anunciamos como cachorros de Bóxer. Un tal Burdaspar, de Pamplona o Burlada, vino a ver la camada un día que yo no estaba y se encaprichó de un atigrado y dejo una señal para reservarlo. Cuando me lo dijo mi hermano lo llamé y le dije que el atigrado ese no, que ese podía ser hijo de Chato, un alano, y que ese no lo vendía. El tipo se puso histérico, monto una bronca y dijo que quería ese, que ya lo había reservado, que sus hijos estaban encariñados con ese y bla, bla, bla. Se lo vendí con la condición de que no le cortara la cola y sí las orejas. Y que nos mantendríamos en contacto para utilizarlo como semental para cruces del Basati. Y todos contentos.

     Un año después me puse en contacto con él para ver el perro y sacarle alguna foto. El Burdaspar este, un impresentable por cierto, se puso hecho una fiera, me dijo que le había cortado la cola, que no le había cortado las orejas, me dijo que le había engañado, y que el veterinario le dijo que no era un bóxer (?) y que, por supuesto, no me iba a dejar ver el perro y menos cruzarlo. Todo un personaje, pero al final la culpa es mía, por tonto. Además, tuve bronca con Txema, el dueño de Chato, por haber vendido el cachorro.

 

 


 

 

chato de arbizuChato y El Tigre de Arbizu

 

   Jesús Sukia, de Arbizu, mas conocido como El Tigre, fallecido este año 2012 a los 86 años, me compró un perro allá por el año 1995. Quería un perro fuerte “que imponga, que hay mucho mangarrán suelto” me dijo. Se llevó un cachorro de Gorri y Chato el rojo y lo llevaba con él a todas partes, me lo traía de vez en cuando a enseñar y me decía: ¡Tú no tienes un perro como este! ¡Menudo animal! El otro día agarró una vaca en el campo y casi no lo quito de la oreja. Chatooooo, le vociferaba al perro, se ajustaba la boina y levantando el bastón se daba por despedido y se iba con él.

Paseando un día por la carretera que une Arbizu con Lakuntza paró a su lado un todoterreno y le dijo en euskera –Te compro el perro. –Tu no tienes dinero para comprar este perro, le increpó a Ignacio Indart. –Te doy cien mil pesetas por él. Y con la gracia que le caracterizaba me dijo “yo mismo le cargué el perro en el coche”

En el tiempo que les costó a Ignacio y Juantxo llegar a Legasa desde Arbizu, Chato, que apenas tenia un año les comió los asientos traseros del Land Rover intentando escaparse. Fue un perro excelente, tanto que a pesar de no montar a las perras, Indart se tomó la molestia de llevarlo a un veterinario para inseminar a sus perras.


Ese perro era Ekaitz Odeiak Argiñano, conocido por Chato de Arbizu, padre del mítico Chato de Indart, padre a su vez de nuestro legendario Chato de Santesteban, hermano de camada de Ekaitz Odeiak Indar, padre de Tigre de Alanhis.

 

 

 


 

PERICO

 

jabali

Perico era un jabalí. Lo compramos en Lekunberri en 1993 cuando solo tenía 15kg. Estaba criado en cautividad al igual que sus padres.

Lo teníamos en un cercado junto a la perrera. Comía patatas, pan seco, maíz. Pescábamos barbos y se volvía loco cuando nos veía venir con ellos. Le traíamos ramilletes de moras y las comía con delicadeza de nuestra mano. Y le encantaba que le rascáramos. Soltábamos los perros fuera del cercado circular y todos se ponían a correr dando vueltas sin descanso; él por dentro y los perros por fuera.

Tendría cerca de 80kg cuando le soltamos algún perro, ambos corrían, se enzarzaban y los perros mordían y Perico les envestía. Los mas listos, como Gorri, esperaban a que el jabalí diera un enviste y entonces se enganchaban de sus mejillas, otros, como Romel iban directos hacia él y se llevaban un morrazo que los dejaba descolocados y con la cara embarrada.

Rondaría los 100kg cuando empezó a rajar a los perros en cada golpe, se había vuelto extremadamente ágil y se anticipaba a los movimientos de los perros, tenía a todos marcados con sus incipientes colmillos afilados como navajas.

Un amigo mío de Lakuntza, Pedro, se llevo a Perico a su granja y lo tuvo allí un tiempo. Lo cuidó, lo engordó, y de vez en cuando, le echó algún perro. Tendría 3 o 4 años cuando decidió que iba a matarlo y hacer una cena con varios cazadores amigos suyos. Uno de sus amigos, Carlos, de Azkoitia, decidió que era mejor soltarlo en el monte, echarle los perros y matarlo a cuchillo.

Se llevaron a Perico en un Land Rover a un hayedo de Lizarrusti y llevaron tres alanos y dos dogos argentinos. Perico nunca había estado en el monte y estaba acostumbrado a andar suelto junto a la perrera y en la chopera.

La idea era buena, soltarían a Perico en el hayedo, lo dejarían pasearse un poco entre la hojarasca, los matorrales y las imponentes hayas de Lizarrusti. Luego soltarían los perros para agarrarlo y darle muerte a cuchillo. Pero cuando abrieron el portón del Land Rover Perico asomó la cabeza, levantó el hocico e inhalo el húmedo aire del monte, el aromático olor de las hojas secas en descomposición debió de despertar algún instinto que hasta entonces estaba dormido en él y con una inusitada agilidad saltó del coche, dio tres brincos y arrancó en una carrera endiablada. Todos los presentes se quedaron boquiabiertos y atropelladamente empezaron a sacar los perros de sus jaulas estorbándose unos a otros. Axpi tenia a su dogo de apenas un año sujeto con la correa y fue el primero que soltó a su perro, Duin de Egunsentia. Perico corría como el diablo con el culo en llamas, bajando por una ladera empinada y esquivando los árboles, Duin volaba sobre la hojarasca ganando terreno y dando alcance a Perico. Todo ocurrió en pocos segundos. Duin saltó emulando a un puma, agarró a Perico y ambos se estrellaron contra el tronco de un haya, cayeron los dos al suelo y se quedaron inmóviles, Perico se levantó, recobró la presencia de ánimo, y se alejó veloz mientras el resto de perros empezaban a salir corriendo detrás de él y Duin se tambaleaba sacudiendo la cabeza. Nunca llegaron a alcanzar a Perico, es posible que aun ande rondando los hayedos de Aralar.

 

 

 


 

El legendario CHATO

 

alano Basati    Orígenes nobles, antepasados con casta, cabeza cincelada, mordida perfecta y boca de presa. Chato no muerde, agarra, sujeta e inmoviliza. Entra de frente, seguro, hace la presa y afianza el bocado. Hijo de Chato de Indart, digno heredero de la casta de su padre.

    Chato de Santesteban es Hijo de Chato de Indart, nieto de Chato de Arbizu y bisnieto de Chato de Egunsentia -El rojo- y Gorri

 


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